Vacías mi nevera, mi cabeza y mi cuaderno: quería escribir algo profundo, pero nada lo es más que el hambre que no deja pensar.
Con una mota de polvo que flotando llega, y le crecen raíces, por accidente y sin mapas, aterrada de ser estática tras una vida de divagaciones por el espectro de lo posible.
La materia impone sus leyes con alma de dictador. En nuestros cuerpos, milicias preparan un plan maestro que detone las cadenas que con hilos de conciencia nos atan a la individualidad. Psicosis o trance, el vacío siempre fue nuestro hogar.
Las olas del mar crecieron hasta devorar la tierra, pacíficamente, como un abrazo donde dejar caer el peso de toda una eternidad luchando por las raíces. Más tarde, las gotas, cansadas de ser Uno, con fuerza imperceptible empujaron a sus hermanas lejos de sí. Libres. Libres de lazos, libres de leyes, éramos Uno y somos Todo, reclamando el espacio que nos pertenece. Desapareció la primer gota y nadie se dio cuenta. La segunda, la tercera, la cuarta, en silencio y sin pausa, llamadas por la trascendencia. La última gota tuvo miedo. Añoró ser sólo Uno, la seguridad de las olas, la ilusión de la tierra. Tuvo miedo, y le dio risa. miedo rodeado de Nada, la Nada abrazando su miedo. desapareció el miedo desapareció la gota desapareció la risa y entonces sólo quedó vacío.
Con los párpados tan pesados que podría volar, nos sumergimos sin miedo en las cavernas prohibidas Testimonios de otras vidas anónimamente acabadas marcan el esbozo tenue del camino a seguir.
lugar, estado o momento donde la línea se transforma en punto estático flotante.
Una sonrisa desdentada que me mira cual gato de Yorkshire sobre mi cabeza mientras mis mejillas lentamente adormecen y músculos inconscientes cobran vida. Movida por hilos invisibles amenazados por las morias de mi psique, siento un volcán que me nace del vientre y amenaza con destruir mi performance para dejarme nacer otra vez como tantas infinitas veces transformada en pájaro cojo, pavo real de plumas cortadas, macaco herido que imprudente acerca su mano sin miedo a mí, y desde cualquier otro lugar volando cruzará una piedra los cielos nublados de mi mente para destruir así toda esta farsa de ser algo más que Yo.